Cuán hermosa es la ciudad Jerusalén, La cual, vio descender del cielo, un varón, Que con su fulgor, cuál jaspe y de cristal, se miraba vislumbrar, Semejante a una piedra sin igual, así la contempló aquel Santo Varón, Imponente ciudad, la gran Jerusalén.
Tenemos la esperanza de llegar a esa ciudad, Ciudad tan majestuosa, dónde reina el Salvador, Tenemos en la Tierra un amparo espiritual, Un hombres compasivo, un Apóstol del Señor.
2.Admirable y sin igual es la ciudad, La gran Jerusalén, ciudad espiritual, En donde sus puertas de perlas formó, refulgentes, bellas son, Los cimientos de su muro principal, Mi Dios los revistió con tanta exactitud, Y con piedras preciosas Dios los adornó.
3.La ciudad espiritual Jerusalén, No tiene luz del sol, no hay necesidad, La gloria de Dios le da su resplandor, y el Cordero de Dios, En esa Jerusalén espiritual, ninguna cosa inmunda en ella entrará, Solamente los que en el libro existirán.
Himnario LLDM-PRO
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