Glorioso día cuando escuché tu voz, Hablaste a mi alma con dulce y tierno amor, Entonces, Padre, mi alma conmovida, A Ti rendido yo te pedía perdón.
Hoy la paz que inunda mi ser, Testimonio es de su perdón, Sólo Dios me pudo salvar, Y descanso a mi alma dar.
2.Sin esperanza rodé en el mundo infiel, Y a la maldad entregué mi entero ser, Y yo perdido en pecado y en desdén, Me despreciaban las gentes por doquier.
3.No comprendía en mi malo corazón, Que Dios quitara del hombre maldición, Hoy por su gracia, la cual me ha alcanzado, En cruz clavado con sangre me compró.
4.Hoy es mi anhelo de Cristo cerca estar, Y con los santos al cielo quiero entrar, Yo sé que en el cielo feliz por siempre es uno, No más angustia, ni lágrimas allá.
Himnario LLDM-PRO
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