Oh, qué felicidad ya siento en mi alma Porque hoy mi fe se funda en la palabra, Ni vientos, ni turbión podrá apartarla, Porque el amor de Cristo mora en mi alma.
Amor, santo amor, curó el quebranto, De mi alma que en el mundo sufrió tanto, Pero hoy, si sufro yo por aquel Santo, Tendré la vida eterna si soy manso.
2.El mensajero aquí es como el agua, Saciando los sequíos por la palabra, Diciéndoles de Cristo que nos salva, Trayéndoles descanso para su alma.
3.Hogares que sin paz se encontraban, Gimiendo de esta vida tan amarga, Aunque ellos procuraban ya dejarla, Pero el devorador tenía las almas.
4.Ya Cristo con poder ha ascendido, Dejando derrotado al enemigo, Diciendo con amor: Venid conmigo Que yo soy la verdad y el camino.
Himnario LLDM-PRO
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